
INSTITUTO
TELPOCHCALLI CALMECAC

"Liderando el Futuro, Revolucionando el Saber"
Mensaje del Director
Dr. Gerardo Cázares Castillo

ESTIMADO ASPIRANTE:
Sé que se siente el finalmente tener que elegir una carrera, la presión familiar que aparece, las dudas de cuál es la correcta y si los rumores que dicen sobre ella serán ciertos. También sé cómo se siente el pensar que tal vez lo que uno aprendió en la preparatoria puede no ser suficiente para logar la meta añorada.
Yo pasé por esas etapas y busqué prepararme en un buen sitio, pero me topé con varias situaciones como por ejemplo que yo no contaba con el dinero necesario y que si no tomaba un curso de preparación al examen de admisión estaría en cierta desventaja contra los que sí podían tomarlo; que el maestro que enseñaba se creía mucho, o que perdía el tiempo y no me daba los conocimientos necesarios, algunos ni eran maestros, sólo estudiantes en la carrera en busca de un sueldo miserable. Yo buscaba a un maestro que me pudiera aconsejar sobre la vida misma, sobre lo correcto, sobre los principios morales, el éxito, la verdad, los misterios y secretos del saber.
Pero… se me hacía increíble que no hubiera la seriedad necesaria y que el dinero pesara más que otras cosas.
A mi modo logré mi meta y me hice médico, que he de decir, con sangre y dolor, pues la carrera de médico es una entrega especial de una parte de tu vida y actualmente hoy en día es triste ver la frialdad con la que te pretenden forjar y como la prepotencia y soberbia llenan de vergüenza la enseñanza del futuro médico. Los médicos que yo llamo “traumados” dicen estas dos frases a los estudiantes de medicina: “yo sufrí mucho cuando era estudiante, así que, para ser médicos ustedes deben sufrir” o “A mí me costó mucho mi carrera, así que ahora cobraré mucho para compensarlo”. A éstos comentarios yo respondo que nadie nos obliga a estudiar medicina, si lo hacemos es porque es nuestra decisión, los pacientes no tienen por qué pagar por nuestro tiempo invertido, nuestros desvelos, nuestras páginas leídas, o las fiestas no asistidas, etc. Pues nosotros nos lo buscamos.
Y tampoco el estudiante debe sufrir al hacerse médico, sino todo lo contrario, el maestro tiene la obligación de enseñar ésta vocación con amor y pasión, debe transmitir humildad y entereza, firmeza y obediencia, respeto y disciplina pero sin violentar al alumno pues sólo así podremos obtener a ese médico comprensivo que ante la aflicción de la enfermedad es capaz de transmitir confianza y seguridad o consuelo al enfermo que clama por ayuda.
Así pues quise convertirme en ambas cosas, en médico y maestro, y guiar a nuevos futuros profesionistas en un plan de revolucionar la educación para liderar el futuro. Crear conciencia en el alumno para formar alguien que después pueda ser ejemplo para los demás y los sepa guiar por la cantidad de sabiduría que pudo obtener. Alguien que la sociedad lo recuerde con amor y no con miedo, alguien que no pretenda ser el mejor, sino dar lo mejor de sí mismo, que más que competir sepa compartir, que no sea solo un jefe sino un líder. No hay que cambiar al mundo, este ya es hermoso y nos da lo necesario, lo que hay que cambiar es la humanidad para hacer un mejor México y un mejor mundo. Por ello debes saber que el nombre de nuestra escuela hace honor a las antiguas escuelas Aztecas: Telpochcalli (la casa de la juventud) y Calmecac (la casa del morador, el noble)
Por ello creé este curso para ti que tienes hambre de conocimiento y sed de vida, para recuperar tu sentido de asombro por el universo, tu curiosidad y explotar tus capacidades al máximo. Formamos un equipo de especialistas en el arte del saber que serán tus maestros en el curso,
todos ellos hacen esto posible. Dicen que cuando el alumno esta listo, aparece el maestro… ¿Estás listo para conocernos? Te invito sin compromiso a que te acerques y veas de lo que somos capaces.
Con aprecio y cariño atte.:
Médico Gerardo Cázares Castillo.
Inlakesh alaken (saludo Maya: “yo soy otro tú, tú eres otro yo”)